Basquiat nació en Nueva York en el año 1960 y murió de una sobredosis de heroína en 1988.
Fue conocido como “Samo”.
Excelente artista norteamericano descendiente de haitianos y portorriqueños. Su padre era un contador de acaudalada economía y su madre una diseñadora gráfica que lo introdujo en el mundo de las bellas artes: él padre haitiano y ella portorriqueña.
Tenía una hermana y un hermano menores.
En su juventud entró en contacto con la subcultura de New York y coqueteó con drogas (cocaína y heroína) y bandas callejeras.
En 1977 se introdujo en el grafiti y abandonó el bachillerato.
Dejo su familia y su casa para vivir en la calle, sobreviviendo atrevidamente con venta de postales y camisetas diseñadas por él.
Sus pinturas tenían mucha carga poética y filosófica, mayoritariamente contra la sociedad de consumo, descollando una gran carga satírica.
Su relación con Andy Warhol fue fundamental como pintor llegando a trabajar en conjunto.
Seductor de muchas mujeres, incluyendo a la diva Madonna.
A partir de 1980 se dedica a la pintura, convirtiéndose en el primer pintor negro consagrado.
Completó su formación autodidacta como oyente en la Escuela de Artes Visuales donde conoció al también pintor y autor de grafiti Keith Haring.
Su obra se acerca a esta última disciplina, así como al vudú, las figuras totémicas y arcaizantes, retratos-homenaje a héroes negros y músicos de jazz.
Entre 1986 y 1988 su obra alcanza una mayor sofisticación en contenidos y complejidad en figuración pictórica , resuelta ésta con múltiples citas de culturas primitivas o antiguas como la africana, azteca, egipcia o grecorromana así como también de tradición europea.
Los cuadros de Basquiat son revolucionarios y espléndidos, una verdadera aportación al Arte Contemporáneos, siendo exhibidos en las mas vanguardistas galerías de arte.
El prejuicio en el contexto de su vida hacia la población negra solo como generadora de música (blues, jazz) o deporte, es roto una vez mas por Basquiat, esta vez en un escenario tan complejo como el de la pintura y sus artistas de piel blanca.
Ocho años después de su prematura muerte, el pintor y también cineasta neoyorquino Julián Schnabel (1951) debuta con un estremecedor film que rinde homenaje a su breve vida: “Basquiat”, logrando que el nombre del pintor alcance mayor sonoridad a través del lenguaje cinematográfico. El gran actor Jeffrey Wright alcanza su primer protagónico con la interpretación del artista, sumando un nuevo avance en la recuperación de la extraordinaria cultura afro-americana en el siempre conflictivo entramado social norteamericano.

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