Carmen Conde nació en Cartagena, España en 1907 y murió en Madrid en 1996.

Narradora, poeta, ensayista y maestra considerada una figura que destaca en la generación poética de 1927.

Fue la primera académica de número de la Real Academia Española y fundó, junto con Antonio Oliver Belenás, la primera Universidad de Cartagena.

En 1927 entró en relaciones con el poeta Antonio Oliver Belmás y formalizaron.

Fundó revistas y colaboró en diversos periódicos, siendo su obra amplia, diversa y muy bella.

En 1978 es elegida académica de número de la Real Academia de Lengua.

Actualmente, las feministas españolas, tienen un premio de poesía que lleva su nombre.

Recibió ocho premios, entre ellos, el Nacional de Poesía.

Vamos a transcribir aquí un interesante poema suyo para relacionarlo después con nuestro tema psicoanalítico, dice así:

“74”

Todos los silencios reventaron
como cuerpos inmundos.
Reventaron los silencios que tenían
de sonidos purulentos
su estructura repleta.
¿Quién hubiera pensado
-temido, imaginado, presentido-
que los silencios hedieran;
que al estallar unánimes
los silencios, olieran
a este escándalo que muerde?

Oídlos, escuchadlos: son los mismos
que la atmósfera lamían dulcemente
en una tarde gris y larga…
¡Dejad a los ruidos que piafen,
que rujan, que ladren, que mujan
su viscosa espuma neutra!

Al fin se nos descubren: son impuros,
son los falaces silencios.

La poeta, en este hermoso poema, agudo y profundo, sugerente, se refiere a la muerte pero más que nada a los silencios en vida, a lo que se calla , a lo que Freud denomina “los no-dichos”.

En eso que se calla se desliza la verdad taponada, oculta, silenciada.

Freud decía que cuando el paciente calla, en sus no-dichos hay algo del material más importante que se escurre, que se niega, que se tapona.
Por ello hay que instar al paciente a que manifiesta lo que desea callar, porque si no el material más importante queda oculto para la cura y no hay cura, sino ocultamiento de la verdad. En los no-dichos, puede estar la clave del tratamiento.

Pero la poeta se refiere a la mentira, a lo que los adultos hipócritamente callan, o a aquello a lo que le huyen, a las verdades que los hacen huir. Eso, para ella, “huele mal”.

Recomendamos la lectura de esta gran poeta española ya que es muy valiosa.

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