A Freud se lo acusó insistentemente de determinista, ya que para él, ningún lapsus, acto fallido, chiste, síntoma, etc, se debía al azar , sino que estaba predeterminado por lo simbólico.

Freud mismo dijo que creía en el azar externo pero no en un orden azaroso desde lo psíquico, sino que allí ,todo estaba predeterminado por el orden simbólico.

Jacques Lacan, el psiquiatra y psicoanalista francés seguidor y rehabilitador de Freud, toma de Aristóteles, del libro de la Física, el examen que Aristóteles hace del concepto de causalidad.

Diferencia dos tipos de azar: el automaton, que se refiere a los sucesos azarosos en el mundo en general y la tyché, que se refiere al azar en tanto afecta a sujetos capaces de acción moral.

Lacan sitúa el automaton en el orden simbólico, en la cadena de significantes que todos tenemos en el inconsciente. Viene entonces a designar lo que parece azaroso pero no lo es, ya que se trata de la insistencia del significante en el inconciente, de orden simbólico se trata.

El automaton, no es entonces arbitrario.

La tyché se alinea con lo real. A diferencia del automaton, la tyché es totalmente arbitraria, es puro azar, y aquí a penas cuenta el orden simbólico, sino el real.

Para la clínica, podemos añadir que el trauma es encuentro con lo real, con lo arbitrario y que solo se cura en la transferencia.

Para concluir, no hay que confundir lo que parece azaroso pero no lo es (productos del Inconsciente) de lo que es puramente azaroso y en algunos casos puede producir el trauma.

Es azaroso por ejemplo que una bomba o una detonación de un explosivo caiga justo sobre alguien en una guerra o un acto terrorista, pero no lo son los actos fallidos u “olvidos” a los que se refería Freud.

Para Freud, que era médico y tenía un sentido muy pragmático y agudo de la realidad, existían los dos tipos de fenómenos, por ejemplo llamó “neurosis de destino” a las que llegaban a un lugar que estaba predeterminado simbólicamente, por una causalidad psíquica, aquí aparentemente se trata del azar, pero Freud va demostrando que el sujeto que padece de neurosis de destino, tiene el camino inconscientemente trazado; no así en cambio, el que sufre una neurosis traumática o de guerra.

Freud da mucha importancia al Complejo de Edipo para entender estos supuestos hechos azarosos, se basa en la tragedia de Sófocles donde Edipo consulta al oráculo y hace todo lo contrario de lo que éste le indica, pero acaba diciendo que el sujeto huye de su destino para volverlo a encontrar, esto no quiere negar la importancia de los hechos arbitrarios en la vida, pero sí, los relativiza.