Este concepto es introducido en psicoanálisis por Sigmund Freud bajo la influencia de Wilhelm Fliess, se trata de que todo ser humano tiene una tendencia libidinosa hacia los dos sexos, el propio y el heterosexual, son disposiciones sexuales tanto femeninas como masculinas por las cuales el humano se puede sentir atraído hacia su mismo sexo o hacia el contrario.

Esto Fliess lo lleva al terreno de lo biológico, pero Freud no está tan de acuerdo y lo lleva al terreno de lo psíquico.

Para Freud, el Complejo de Edipo hace que el niño sea mujer o varón en determinadas etapas se sienta atraído hacia el padre del mismo sexo y del otro.

En la niña es notable la fijación homosexual a la madre en los primeros años de vida ,fijación que hará que desee hacerle un hijo y de la que sale a causa del descubrimiento de que el deseo de la madre es imposible de colmar; es allí cuando se inclina por el padre y espera de él un hijo.

En el varón la primera fijación es también hacia la madre, heterosexual, pero dado que existe el narcisismo puede quedarse fijado a ella esperando amar a alguien de su mismo sexo como le hubiera gustado que la madre lo ame a él. O también, hay que considerar que el varón , cuando descubre que la madre es insaciable en su deseo se inclina sexualmente hacia el padre, y esto puede ocasionar una fijación sexual a él.

La bisexualidad , para Freud, explica a veces los celos obsesionantes, ya que en esos celos lo que se desea es al mismo sexo.

La homosexualidad para Freud es una perversión, es decir, tiene un mecanismo de base que  llama renegación (véase su artículo sobre El Fetichismo) , en la homosexualidad habría una desviación del objeto y del fin sexuales.

Pero en la actualidad, no todos los psicoanalistas consideramos perversos a los homosexuales, los hay neuróticos, esto depende del grado de narcisismo y fijaciones que el homosexual posea.

La gran ventaja que aporta la bisexualidad, es que nos permite relacionarnos armoniosamente con el mismo sexo, esté o no inhibido el fin sexual. Permite la amistad, la camaradería, la sociabilidad, la solidaridad con el mismo sexo, y en este sentido tiene una gran importancia cultural.

La bisexualidad no inhibida en su fin, puede sublimarse en acciones o tareas socio-culturales, procurando una gran riqueza a la personalidad.

Hay personas que pueden cambiar de objeto sexual en sus vidas de adulto, o mantenerse bisexuales, no necesariamente son perversos.

El perverso tiene la característica de creer que posee el saber y así, destituye al psicoanalista y no permite que el tratamiento avance. Generalmente no se tratan en psicoanálisis y es por eso que sabemos poco de ellos.

Esta es una falencia del psicoanálisis que no tiene salida, conocemos a los perversos por la vida social, pero es muy difícil indagar en ellos.

Para Freud también hay un componente biológico en la bisexualidad y en la homosexualidad, pero le da primacía al componente psíquico.

En la actualidad está en discusión si la homosexualidad es genética o psicológica, es una discusión muy difícil de sanjar.