J.Lacan psiquiatra y piscoanalista francés que propuso el “retorno a Freud”, sitúa, al igual que Freud, al yo como un objeto. Tironeado por las exigencias del Ello (reservorio de las pulsiones sexuales y de muerte) y del Super-yo (instancia moral, en el fondo conectada con el Ello, de allí su severidad en algunos casos). Para Lacan el yo se forma entre los 6 meses y el año y medio de edad, período al que denomina Estadio del Espejo. La culminación de la formación del yo, coincide con la entrada en el Edipo.   Al principio, igual que en Freud, se sitúa el autoerotismo, el niño, si se lo coloca frente a un espejo, no se reconoce, no reconoce su imagen. Más adelante, el bebé mira su imagen en el espejo y mira a su madre como pidiéndole que le confirme que esa imagen es la suya. En ésta etapa el niño todavía no ha culminado su desarrollo neurológico y psicomotriz y esa imagen que ve completa le inspira una gran alegría, porque es como una anticipación de su “buena forma”, de una totalidad o imago totalizadora, que lo consuela de su incompletud ( de aquí la alienación del niño en ésta imagen que anticipa la realidad de su completud).   El niño está lleno de júbilo y asume la imagen como propia, previa confirmación de la mirada de ese gran Otro que es la madre.   Es entonces cuando se forma el yo, junto con el narcisismo (posterior etapa del autoerotismo), y una carga libidinal va a parar sobre él.   El yo va ejercer funciones de control de los impulsos, y del pensamiento y la conciencia, como también el principio de realidad, diferenciándolo del principio del placer,así cono el desarrollo de ciertas defensas necesarias para la vida.    Hay que tener en cuenta que el otro término que Lacan emplea es el de sujeto. Pero el sujeto no es el yo. El sujeto es irrepresentable, mientras que el yo tiene su representación. El sujeto es el del inconsciente, el del deseo.   Acerca del Estadio del Espejo, Lacan señala que a diferencia de los seres humanos, los animales no llegan a reconocerse nunca en el espejo: el animal cree en un principio que la imagen que ve, es la de otro animal. Cuando comprueba mediante el tacto que no es así, pierde interés y se retira, pero no hay ningún reconocimiento de la imago como propia, ninguna alegría ni búsqueda de confirmación en la madre.

Para ver las diferencias y similitudes entre Freud y Lacan en cuánto a la formación del yo, recomendamos la lectura del artículo “Algunas reflexiones sobre el yo” de Lacan.