Artículo publicado en el Diario el Tiempo de Azul el día 10 de febrero de 2014

Instinto y pulsión: En 1905, Sigmung Freud (el fundador del psicoanálisis y descubridor del inconsciente como un lugar psíquico que se encuentra reprimido, profundamente olvidado) escribe su trabajo “Tres ensayos para una teoría sexual”. Allí nos habla de una diferencia fundamental entre el ser humano y el animal, diciéndonos que el animal posee “instintos”, es decir un saber sobre el objeto a conseguir y sobre el fin de alcanzar con ese objeto, un saber, decíamos que le es otorgado genéticamente, por la herencia biológica.

En cambio, Freud va a descubrir que en el ser humano ese saber es dado por el ingreso del humano en la cultura. A esto lo llama pulsión (“Trieb”, en alemán), y dice que la pulsión es también un impulso, pero que su objeto y su fin no son heredados, sino “Fijados” a través del contacto con la madre. Los intercambios alimenticios, de control de esfínteres, de caricias, de “mimos”, etc. van a dar a la pulsión su objeto de apetencia, la finalidad que quiere alcanzar con él.

Freud descubre que hay una precoz sexualidad infantil que deja marcas, huellas indelebles en el inconsciente de los humanos. Esto constituye una idea revolucionaria para la época y el país (Austria) en el que Freud vivió y le valió muchos sinsabores. Las pulsiones son inconscientes. Lacan, analista francés seguidor de Freud, las retoma en su seminario Nr. 11.

El inconsciente

Para Lacan, el inconsciente está estructurado como un lenguaje que se encuentra reprimido. Lo que está reprimido es el significante (partícula mínima de significación) que siempre está encadenado con otros significantes. El ser humano, para Vacques Lacan, tiene inconscientes por el hecho de que sus padres hablan y él hablará (por eso también dice que: “El inconsciente es el discurso del otro). Decir que el inconsciente “Es el discurso del otro”, es decir que el ser humano recibe de su familia y demás personas de su entorno un “baño de palabras” que le señalan un lugar que va a ocupar en la cultura. Por eso para Lacan (y siguiendo a Freud) el ser humano es un ser de cultura. Es la cultura, la que lo funda, el lenguaje. De este modo lo biológico queda perdido para él, relegado a otras profundidades.

Veamos que dice Freud sobre el inconsciente en un texto de 1905 llamado “La metapsicología” en el capítulo “El inconsciente”: “El psicoanálisis nos ha revelado ya que la esencia del proceso de la represión no consiste en suprimir y destruir una idea que representa al instinto (pulsión), sino en impedirle hacerse conciente. Decimos entonces que dicha idea está en un estado de ser “inconsciente” y tenemos pruebas de que aun siéndolo, puede producir determinados efectos que acaban por llegar a la conciencia. Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente, que queremos dejar sentado desde un principio, que no forma por sí solo todo el contenido de lo inconsciente. Lo inconsciente tiene un alcance más amplio. Lo reprimido es, por tanto, una parte del inconsciente”. Freud, al parecer, se refiere a la energía sexual (un aspecto económico del aparato psíquico), la libido, que es parte inconsciente. Con estas interpretaciones, hemos intentado una aproximación a lo que es el inconsciente en Freud y dejan entrever lo difícil de su descripción, ya que es un concepto que muchas veces se nos escapa. Licenciada en psicología, Cristina Daneri.

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