En este breve artículo, intentaremos esclarecer una duda frecuente que ciertos términos crean en la sociedad: ¿Cuáles son las diferencias entre Psicología, Psiquiatría y Psicoanálisis?

 

 

Psicología

Si bien no es una ciencia, la psicología es una disciplina humanística que, como tal, se centra en el estudio de la personalidad y el comportamiento humano. Mas cabe destacar –como dato informativo- que, dentro de la carrera universitaria de psicología, también se estudian elementos de psiquiatría y psicoanálisis.

A modo de resumen, cabe nombrar algunas de las tantísimas ramas en que se bifurca la psicología: la escuela Gestáltica, la Conductista, la Reflexología y la Terapia de Grupos.

 

 

Psiquiatría

A diferencia de la psicología, la psiquiatría es una rama científica de la medicina, por lo que abarca la medicación como medio para aliviar el dolor de existir, la ansiedad, la angustia, los delirios y las alucinaciones. Dicha medicación se otorga para los tratamientos y/o consultas sobre salud mental, tanto de la neurosis como de la psicosis. Aunque tanto el psiquiatra como el psicólogo mantienen un diálogo con el paciente para averiguar qué le sucede, el psiquiatra –a diferencia del psicólogo- puede medicarle.

Como análisis contrastivo, podemos decir que ambas tienen la finalidad de curar al paciente, pero que la psiquiatría aspira más al alivio a corto plazo de los síntomas a través de la medicación, mientras que la psicología tiene como objetivo profundizar en la causa o el origen de esos síntomas.

 

Psicoanálisis

Para el fundador del Psicoanálisis, Sigmund Freud, no es tan importante poseer un título especializado en este terreno como el haber realizado -el paciente/ “analista”- su propio análisis personal junto a otro analista más experto que él a través de un largo período de tiempo. Asimismo, Freud exige al analista “profesional” formación teórica en Psicoanálisis y supervisión clínica de sus casos particulares, lo que significa ir a visitar a un psicoanalista con mayor experiencia que él mismo.

El Psicoanálisis es de carácter individual; es decir, se funda en la idea de que el analista le debe pedir al paciente que diga todo lo que se le ocurra (bajo secreto profesional) ya sea considerado “tonto” por la sociedad, digno de censura o de vergüenza (a lo cual Freud llama “asociación libre”), a fin de acercarse a lo reprimido o “inconsciente” del paciente y poder interpretarlo, provocando una lenta elaboración y asimilación del problema.

Para finalizar este apartado, cabe decir que el Psicoanálisis suele llevarse a cabo en un diván, mas no es imprescindible, como se ha venido creyendo a lo largo de la historia del mismo.

Para concluir, podríamos decir que los dos elementos más comunes a las tres ramas, Psicología, Psiquiatría y Psicoanálisis, es el valor dado a la palabra del paciente y la “transferencia” – vínculo que se establece entre paciente y terapeuta, que puede ser positivo (si hay confianza) o negativo (si no la hay)- siendo ésta “el motor de la cura”, según Freud, ya que el paciente ve (“proyecta”) en el terapeuta personas de su entorno actual o de su infancia y se maneja con éste como lo hizo, por ejemplo, con sus padres cuando era niño, adolescente o adulto.

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