Carlos Alonso, pintor, dibujante y grabador argentino nació en Mendoza en 1929.
Durante la dictadura militar del 76 perdió a su hija y se tuvo que exiliar, continuando con su labor de pintor.

Sus obras son la unión de un realismo crudo y los sueños coloristas que el ser humano lleva impreso.

A los 14 años ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes de la Universidad de Cuyo.

Ganó varios premios y expuso en Argentina y en Europa, su obra se convirtió en excepcional llegando a ser uno de los más grandes pintores argentinos.

En 1961 descubrió el acrílico y lo utilizó de ahí en más por su secado fácil y su brillantez.

Formó parte del famoso taller de Spilimbergo.

Desde su aparición, Alonso se mostró como uno de los artistas plásticos mejor dotados.

Su obra mantiene constantes como la intencionalidad ideológica por un lado, o de la apología de los grandes maestros como Rembrandt o Van Gogh, de los que sabe extraer signos distintivos y sin copiarlos.

Desde el punto de vista psicoanalítico, destaca la carnalidad cruda de sus pinturas, a lo Francis Bacon (sin copiarlo), una carnalidad que Lacan introdujo con sus palabras y siguiendo a Freud, como que el hombre es “un mono enfermo”.

Freud no creía en Dios, pensaba que la religión es otra de las ilusiones que el hombre se hace; creía en una carnalidad pura y dura, y pensaba que el amor al prójimo deja mucho que desear: “mi prójimo”, decía: el que me combate, el que es egoísta y sádico ¿porqué tengo que amarlo?

Recomendamos vean personalmente la obra de este genial pintor y los que no puedan hacerlo , fíjense en las imágenes de google.

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